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Lo que necesitas saber para dominar el arte de hacer café

Se puede tomar el café de muchas formas, pero no hay nada mejor que un buen café bien preparado.

El filtrado del café no es solamente un manera más de preparar una taza de café, también requiere una técnica.
El agua debe estar a la temperatura perfecta para que caiga sobre los granos de café y extraiga de ellos los aceites esenciales para que goteen a través del filtro y caigan a la taza.

Esto dará como resultado el mejor café que puedes hacer, y ya no sólo para tomar tu taza diaria, sino también para aprovechar a hacer un flan de café casero o muchas más recetas con café.

La limpieza es muy fácil, incluso más que si de una cafetera se tratase: simplemente tirar el filtro usado en la basura y enjuagar el cono.

El secreto para un buen filtrado de café es verter lentamente y con cuidado el agua precisa para tu taza de café, y que ésta esté a la temperatura correcta.

Si quieres saber como se hace, sigue leyendo y conocerás el proceso que tienes que seguir para una perfecta taza de café.

Esto es lo que necesitarás:

  • Granos de café enteros (de la variedad que más te guste)
  • Un molinillo de café
  • Un cono de goteo de plástico o de cerámica (me gusta uno que viene con el montaje completo)
  • Un calentador de agua que nos marque la temperatura
  • Recipiente para los residuos
  • Taza de café
  • Un filtro de cono de papel o de malla de acero inoxidable

Cómo hacer la perfecta taza de café:

Empezamos moliendo el café, como no podía ser de otra manera. ¿Por qué no usar un café ya molido? Porque el aroma que se desprende, y el sabor no va a ser lo mismo que con los granos enteros.

Los podemos moler con un molinillo de café con un grosor medio para empezar. Es el tamaño que a mi me gusta, pero puedes hacerlo más fino o más grueso según vayas probando.

Colocamos el artefacto que vamos a utilizar para el filtrado. Ponemos el cono encima de la taza y encima el filtro. Si es de papel lo podemos doblar para que no se mueva (si es de acero no se va a mover).

Calentamos el agua con una jarra calentadora a exactamente 200 ºC. Dejamos que el agua corra a través del filtro y que se drene completamente.

Añadimos el café molido en el filtro. Normalmente suelo añadir 10 gramos de café molido por cada 170 ml de agua, pero puedes ajustar las proporciones para obtener un café más fuerte o más débil.

Haremos dos vertidos de agua, cada uno con 170 ml de agua caliente. En primer lugar, vertemos agua lentamente para saturar la molienda, moviendo el chorro en un patrón circular, comenzando en el centro y moviéndolo hacia afuera.

Lo que no hay que hacer es verter el agua directamente en el filtro.
Esperamos 15 segundos, y vertemos el resto de agua con el mismo movimiento lento de antes.

Cuando veamos que ya hay en la taza unos 225 ml (casi la taza llena) retira el gotero a un recipiente para los residuos y dejamos que se vacíe por completo.

Ya estaría el café en su punto. ¡Bebed antes de que se enfríe!