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Cafetera Nespresso: ¿si o no?

En nuestra nueva cocina tenemos dos máquinas de café, la mía que es de la marca Nespresso, y otra cafetera italiana más antigua y pesada, pero a la vez elegante y sofisticada que se trajo mi novio Luis de su casa cuando nos fuimos a vivir juntos.

Ambas tienen su lugar privilegiado en la encimera de la cocina, bien visibles y con todos los accesorios necesarios para preparar un buen café. Luis utiliza la suya exclusivamente y yo uso la mía exclusivamente. Podéis pensar ¡que tontería! Usad solo una cafetera y ahorrareis espacio, pero ninguno estamos dispuestos a dar nuestro brazo a torcer.

¡Y no será porque Luis no me este todo el día intentando convencer de que su espresso es mucho mejor!

Él llama a mi café espresso “falso espresso” ya que insiste en que no sabe tan bien como el de él y se pasa el día lamentando el hecho de que las cápsulas son muy caras. En cierto modo, estoy de acuerdo con él. Sin embargo, yo no lo haría de ninguna otra manera.

Me encanta el café, suelo tomar mis 2-3 tazas al día y al principio, cuando oí hablar del sistema de cápsulas era un tanto escéptica. Al final me conquisto por el sabor del café, por la gran variedad de sabores que hay y por la comodidad. Tardo literalmente 1 minuto en preparar el café y solo tengo que pulsar un botón y meter la cápsula.

Me he dado cuenta de que tengo una relación de amor-odio con la máquina de Nespresso. Y eso que en su momento le dí muchas vueltas a si debía comprar una cafetera Nespresso. Soy consciente de todas sus inconvenientes pero creo que también merecen la pena todas sus ventajas.

Los argumentos en contra de Luis son 3:

  • Las cápsulas no se pueden reciclar (técnicamente si se pueden vaciar y rellenar con otro café molido diferente, pero no quiero arriesgarme a que se salga el café y estropee la cafetera, y el sabor no seria el mismo).
  • El precio de cada cápsula no es nada barato. Depende de la variedad que elijas pero rondan los 40 céntimos de euro, sigue siendo más barato que el café de las cafeterías, pero es una pequeña inversión si tomas varias tazas de café a diario.
  • Además, no le gusta el diseño elegante y moderno tanto como los modelos más antiguos que cuentan con personalidad y un encanto distintivo.

Entiendo y comparto casi todos sus argumentos. Entonces ¿por qué sigo utilizándolo? Creo que la respuesta está en el tamaño, la comodidad, y la falta de desorden que me proporciona la máquina de Nespresso en mi vida. ¡Es tan fácil hacer una taza de café!

Puedo tener mi café preparado en unos 50 segundos mientras que mi novio se tira unos largos diez minutos de molienda, apisonamiento, filtración y limpieza con su máquina. No me malinterpreten: Me encanta como lo hace, el proceso que lleva y siempre que me da a probar, me gusta el café que hace su máquina. Pero éste es uno de esos casos donde prima lo rápido y fácil a lo lento y tradicional.

Mi Nespresso necesita muy poca limpieza y ocupa muy poco espacio en la encimera. Para cualquier persona que tiene un apartamento pequeño con muy poco espacio útil en su cocina, es un sueño.

¿Suena como que me estoy convenciendo a mí misma? Eso es porque es verdad a medias. Veo todos los inconvenientes que tiene, veo todas las razones para convertir a la máquina de café de Luis en la mía y encontrar un hogar mejor para mi querida Nespresso. Pero al final no puedo vivir sin ella y creo que dejaría de tomar café si ahora tardo 15 minutos en preparar una taza, o me iría a la cafetería a hacerlo.